La importancia del movimiento en el desarrollo del aprendizaje

Escrito por  Lcda. Silvia Zambrano
Viernes, 20 de Octubre de 2017 16:03
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La importancia del movimiento en el desarrollo del aprendizaje Referencial

El movimiento es energía, es aprendizaje, es vida; además, hay que tomar en cuenta que el movimiento tiene diversas funciones entre las cuales podemos destacar aquellas que relacionan lo corporal, lo cognitivo y lo afectivo. Las más notables son: posibilidad de conocimiento de sí mismo y del entorno, organización de las percepciones, mejora de la capacidad anatómica y funcional del organismo, posibilidad de relación o socialización y función higiénica.

¿Cómo aprende el niño en sus primeros meses de vida?
A través de sus sentidos, al inicio todo lo lleva a la boca, luego comienza su etapa de descubrimiento y exploración, de esta manera va construyendo el conocimiento de su mundo, y a la vez su psiquis que se hace evidente en las manifestaciones motrices, y es esta interrelación la que constituye la base de la psicomotricidad: las causas de los trastornos no se ven, pero sus consecuencias sobre el comportamiento de las personas sí. El cuerpo sirve, de esta manera, de unión entre las percepciones que la psiquis transforma y las respuestas neuromusculares que se pueden observar en el tono muscular o la motricidad del sujeto.

El niño a medida que crece, va controlando movimientos cada vez más complejos que caracterizan su motricidad global o su motricidad fina. Y es exactamente a este aspecto al que va dirigida la educación motriz, para reforzar el control motor de los niños y mejorar, de esta manera, su coordinación motriz.

El desarrollo cognitivo se favorece mediante las acciones motrices en los primeros años de vida. Las acciones motrices y sus resultados, son fuente de información perceptiva a partir de las cuales el niño conceptualiza nociones más o menos complejas o abstractas.

Parte importante de este tema es comprender como ciertas zonas del cerebro actúan directamente en esta relación movimiento-aprendizaje. Así tenemos que, algunos movimientos simples son controlados por zonas subcorticales (debajo de la corteza cerebral), pero aquellos movimientos de mayor complejidad, como andar o correr, activan las áreas motrices de la corteza. Las mismas áreas corticales que están implicadas en el movimiento, también intervienen en determinados aprendizajes, de tal manera que si el desarrollo motriz se produce de forma adecuada, con la consiguiente automatización de los movimientos, estas áreas cerebrales quedarán libres para otro tipo de aprendizajes como por ejemplo el de la lectura.

De ahí que es importante estimular el movimiento de nuestros niños desde los primeros años de vida, a través del gateo; por ejemplo, muchas madres cuentan orgullosas cómo sus niños caminaron precozmente, saltándose esta etapa tan necesaria para la psicomotricidad, el movimiento contralateral (brazos y piernas contrarias al momento de desplazarse) que realiza el niño permite su madurez cerebral, necesaria al momento de empezar su etapa de aprendizaje de la lecto-escritura, y en el área de la matemática.

Son de gran valor los juegos que estimulan el movimiento del oído interno como el vaivén, el balanceo y el salto, todos relacionados con el equilibrio, el cual tiene gran importancia para el sistema de atención, ya que regula los datos sensoriales de entrada al cerebro del niño, transformando su pensamiento en acciones y coordinando sus movimientos.

Cualquiera que sea la actividad motriz, va evolucionando con la edad como consecuencia de las transformaciones internas del sistema neuromuscular y, por supuesto, su rendimiento también aumenta. De esta manera, se van desarrollando progresivamente los diferentes patrones motrices o movimientos fundamentales que implican la utilización de dos o más partes del cuerpo y que van a constituir la base de habilidades motrices más especializadas.

Estos patrones motrices básicos son: arrastre, gateo, marcha, salto, brinco y carrera; movimientos importantes que deben ser desarrollados y trabajados a lo largo de la infancia de nuestros niños; deebemos motivarlos al movimiento; darles muchas y variadas oportunidades para que puedan vivir la aventura de descubrir el mundo será nuestra consigna como padres para motivar su aprendizaje.

Si observa que su hijo/a se muestra poco participativo/a en las actividades escolares o se frustran al no poder realizar algún ejercicio de los que se le piden, ofrézcales oportunidades para desarrollar sus patrones motrices básicos y su equilibrio.

Ayudemos a nuestros niños a que su cerebro funcione automáticamente con rutinas que se pueden llevar a cabo de la siguiente manera:

Acompáñalo en sus primeros pasos, no solo en sus edades iniciales
El arrastre y gateo en zonas de césped o en casa sobre el suelo o una alfombra, es recomendado también en edades comprendidas entre los 5 a 7 años, es decir en su infancia, esto beneficiará a que sus zonas cerebrales destinadas al movimiento se automaticen dando lugar a dejar espacio para el aprendizaje de la lecto-escritura y las matemáticas.

Salgan a caminar en familia
Aprovechemos las caminatas que organicemos los fines de semana en familia para ir al campo o al parque, siempre adecuando la duración, el tiempo y velocidad de acuerdo a la edad del niño. Este movimiento contrario de brazos y piernas reforzará su lateralidad, la cual es necesaria para leer, escribir, completar serias, nociones anterior – posterior, izquierda – derecha, etc.

Ayúdalo a ejercitar su equilibrio
El mejor sitio para hacerlo son los parques, allí podrán columpiarse, tirarse por el tobogán, hacer ejercicio en las torres de hierro, equilibrarse sobre plataformas inestables, montar en bicicleta, montar en monopatín o en patines, etc. Esto le ayudará a mejorar su postura, y así no se cansará tan rápidamente cuando tenga que tomar dictado, escribir de la pizarra o pasar a limpio.

Motívalo a realizar ejercicios de coordinación motora
Actividades como saltar, correr, trepar, lanzar y receptar objetos, juegos malabares, jugar con arena, ayudan a desarrollar las habilidades motrices gruesas y finas, esto le servirá para mejorar su desenvolvimiento dentro del aula escolar.

No dejemos de ofrecer múltiples posibilidades de movimiento a nuestros niños, de esta manera les proporcionaremos una serie de habilidades que le permitan alcanzar después una mayor maestría en el dominio de una destreza y aumentar su capacidad para responder con mayor velocidad posible y con el menor gasto de energía, a una situación concreta; además, estaremos preparándolos para sus aprendizajes futuros.

Estas recomendaciones no sólo son destinadas para nuestros niños más pequeños, también puedes aplicarlas con niños con edades más tardías, incluso en los niveles de la básica media, es decir con desde 8 a 10 u 11 años.

Modificado por última vez el Jueves, 09 de Noviembre de 2017 10:55
Lcda. Silvia Zambrano

Lcda. Silvia Zambrano

Licenciada en Ciencias de la Educación con Mención en Educación Infantil
Diplomado Superior en Pedagogía y Desarrollo del Pensamiento
Docente de Desarrollo del Pensamiento, Religión y Educación Física
U.E. Santa Luisa de Marillac